domingo, 2 de agosto de 2026

No es una bienvenida al uso

Estás a punto de nacer, tus padres ansían una niña, algo que repetirán tus hermanos siempre: la niña más deseada.

No sé cómo contarte qué cosas nos pasarán...vas a ser tan feliz en tu infancia de rotonda patinando hacia tu madre y tendrás el cabello muy rizado como el mar que te verá crecer. Y ya te aviso eres negada para las matemáticas, pero sabes latín... sobrevivirás.

En mejor familia no podrías nacer, te lo digo porque ahora en la distancia de los muchos años, lo sé. También tú lo sospecharás pronto, tienes buena intuición e intención...tu padre dirá de ti que eres su " brujita".

Te gustará esto de la vida, el caminar, el viajar hasta que le coges un poco de temor pero vivirás con intensidad cada vez que lo hagas . En la vida uno se asusta a veces, le pasa a todo el mundo, sin embargo no lo cuentan, tú lo harás con la lágrima bien alta y con verdad en tus huellas.

Y por darte unas pinceladas breves: uno de tus hermagos te escribirá desde el servicio militar, aún guardas esas cartas con mucho cariño y organizará muchos viajes en familia y te llevará al cine de pequeña con su pareja que es su mujer ahora; otro te regalará una avestruz de marioneta a la que le cortarás los hilos para liberarla; aún la sigues teniendo y jugará mucho contigo y compartirás con él un trozo de sur y el norte más auténtico. El que le sigue dará los mejores abrazos de oso del mundo y a tu madre le encantarán como a ti, organizará muchos de tus cumples divertidos de niña y vestirá de gala cada fin de año el salón de casa. Y con el que te sigue en edad, de la mano compartiréis todo tanto hasta alguna herida del tiempo, muchos " recordis" bellos y algunos relatos alunizantes. Vas a la universidad y estará allí él y te invitará muchos mediodías a comer lentejas de primero, de segundo y hasta casi de postre; una de tus comidas favoritas. He de decir que ese día en aquel restaurante las risas aún perduran...

Con cada uno, vivirás momentos únicos y los querrás con tanto amor como te dedica uno en un libro que ha escrito. Serás tía, tía abuela y hasta madrina, que tu ahijada de pequeñita con sus ocurrencias, te pondrá el hada delante para después ser su "madri". Tu padre será tu confidente cuando crezcas, el " sabes cómo me siento, sé cómo te sientes y seguiremos sin mentirnos nunca" os acompañará siempre.

Tendrás buenas amigas, de esas que dan verdadero sentido a la vida si tiembla, si ríe y si se nubla. Desde el portal de tu casa, pasando por la escuela, en la universidad, en el trabajo, en el colegio de tus hijas... Sí vas a ser madre, antes te enamorarás a lo bestia, para toda la vida dirás sí quiero. Tranquila, tus hijas están bien, recuerda que soy tú y pensarás ¿ en mis manos? Sé que asusta porque lo de ser madre cuando todavía no has nacido es un sinsentido y contártelo así de golpe no ha sido muy afortunado por mi parte, culpa mía, algo que te repetirás demasiadas veces( haz caso a quién te quiere y no eres una delincuente, así que no te detengas).

Son muy lindas y de una honestidad que abruma, idénticas por fuera pero diferentes en su forma de ser y estar en el mundo, serán todo para ti, ellas te enseñarán entre muchas cosas que al final todo vale la pena y harás muy felices a tus padres con su llegada... sé porqué lo digo.

Te estarás preguntando porque no te cuento nada malo, soy tú y no me gustaría amargarte tu nacimiento; tal vez por eso lloramos con fuerza al nacer, ahora sueles salir llorada de casa, cuando nadie te ve, salvo dos ángeles que te protegen, bueno, muchos más... probablemente.

Te gusta bailar descalza y eres de las que pide permiso para casi todo menos para sentir, uno de tus hermanos dirá de ti que eres fuerte como el junco que se dobla pero jamás se rompe aunque lo hayas hecho no hace mucho. A tu madre le contarás tu primer beso y el último y a tu padre cómo se puede amar tanto y todo el tiempo, incluso cuando vienen mal dadas.

Te van a encantar las ranitas de chocolate, la luna y la ensaladilla. Pippi Calzaslargas, Mafalda, Barbapapá, los dibujos animados no solo los de Hanna- Barbera y el cine. La playa, callejear por Florencia y las noches de fiesta en ese verano que dan los pocos años. Vivirás en blanquiazul, en la mejor esquina atlántica  que existe. Vas a hacer muchas mudanzas, pero no solo en algunas cajas pondrá frágil, obviamente tu corazón no es de cartón. Te emocionas fácilmente y tu banda sonora vital es variada, lo de vientre plano se acaba, sorry, mejor que sea yo quien te/nos lo diga y no pierdas el tiempo alisando nuestro pelo.

Y hasta aquí puedo contarte, tú no dejes de hacerlo, sentirás al instante lo afortunada que vas a ser en cuánto tu madre te coja en su regazo y tu padre te mire dentro, calorcito del bueno.

sábado, 16 de mayo de 2026

Cuando llegue mi oda

Si aparece que tarde, si viene pronto que coja dormido al valle, que no le despierten ni la rabia ni el desaire, que no dejen que el olvido con el tiempo haga su desguace, digo, su parte.

Sería mejor recordarlo todo, que no se escapen esos pequeños detalles, los que se vuelven gigantes, sin rencores, sin anclajes grandilocuentes, ni adornos de off absurdo, solo brotes tiernos de los cajones de/sastres, de trenzas torcidas, de divertidos disparates, sin alardes, como tropezar de pleno con la risa en la calle.

Qué injusto es que solo se alabe en la ausencia y lo im/propio criticar a espalda descubierta y por eso mejor en mi lápida de haberla, que aparezca un prólogo y en mi relato, un ramo de pensamientos a modo epitafio, que en el ya finado insomnio bostecen los créditos y en el dolor al fin acabado, vuele un salmo hacia un azul improvisado, de esos que te sorprenden por parecer recién pintado.

Y que la tristeza sea un corto 0,0 tirado y el título póstumo solo un bello espacio en blanco y las cenizas de humo/r negro como puntos suspensivos... Fuera los interrogantes donde debería haber solo exclamaciones, esos signos alzados que son como pompones. Nada de documentales en la feria de las vanidades y que las huellas sean sin cordones o que luzcan esbeltas con pantalones, su pelo suelto al bailar en la arena, tantas canciones.

No quiero un minuto de silencio, la vida ya va servida de estos, prefiero que se hable por los codos, que no se echen flores ni que se digan los típicos tópicos y que si apetece llorar que se llore, siempre parece que uno no puede expresar sus emociones; igual que reír, se trata de sentir y lo más importante que la caja sea de bombones.

martes, 5 de mayo de 2026

Hecha un lío

No sé si prefiero ciento de pájaros volando y que madruguen porque si van tanto a la fuente, al final se rompen como cántaros; porque se supone que más vale uno en mano porque Dios te ayuda. Tal vez no es oro quien se arrima a buen árbol o todo lo que le cobija pero seguro que buena sombra le reluce.

Por las ramas no hay que irse ni con plomo en los pies y tampoco creas que no por mucho madrugar, te dirán quién eres. Y si andas con alguien, no amanece más temprano. El que no corre con cuchillo de palo como Pedro por su casa del herrero, no anda, vuela.

Y si ya agitamos esta disparatada coctelera, de tal palo, no hay mal que tal astilla por bien no venga; porque al mal tiempo, mangas verdes y a buena cara, buenas horas.

Y no siempre que haya un perro ladrador, oídos sordos porque a palabras necias, ajos come y es que no es poco mordedor, quien se pica. Mas bien poco aprieta el que cría cuervos ya que el que mucho abarca, le sacarán los ojos. O no.  Depende como diría el gran Pau Donés, según cómo se mire, hasta que el que ríe de último, cría fama y el que ríe mejor, se echa a dormir.

En cierto modo si más vale trote que dure con el burro delante y no galope que canse para que no se espante porque el que calla, te hará llorar y otorga el que bien te quiere. Y como esto parece mentira, diré que no hay mal que cien años dure, así que haz el bien y no mires a quién ni al cuerpo que lo resista.

De todos es sabido que si hay mucho ruido, ganancia de pescadores y pocas nueces a río revuelto. Y si te fijas bien en el mundo de los ciegos, vete despacio porque no tiene prisa el tuerto que es el rey. No hace daño quien quiere y te diré de lo que carece ya que si dice de qué presume, no tiene un tesoro, amigo. Quién puede rectificar en un pozo, es de sabios todo mi gozo.

Y después de deshilar estas frases des/hechas a mano tan célebres o las celebres sin pies ni cabeza, no es precisamente porque la letra con sangre, entra. O sí cuando la parca no ronda, asedia. Son demasiados y muy queridos los que mueren con las botas puestas. Por eso descalza tu pena si aprieta que no es Dios quien te ahoga, solamente te pones en unos zapatos que no son de tu talla porque no eres de los que tiran la toalla. Así que si eres bien nacido, no te pongas puente de plata, por ser agradecido no seas tu propio enemigo que huye.

sábado, 18 de abril de 2026

No es del todo cierzo

No supo marcharse y ella se rompió al quedarse. Se convirtió en equipaje y no se mudó a ninguna parte. Lejos de todos y cerca de su nadie.

Tuvo la indecencia de sentir... sus desnudos sin ningún pudor como otros que taparon sus carnes y las cicatrices de muchos como propias y se agotó de sí misma con tantos desaires. Y no le da vergüenza decir que no le gusta cómo es. Pero no todo vale, que no se le mire si sufre o si parece que no está, siente que le lleva por delante, como en una cacharrería, el elefante.

Algunos de sus fantasmas son de andar por casa, sus temores imperdibles reconocidos y sus defectos descosidos...a veces, a tiros. Y no es del todo cierzo, pero insistente le jadea en la nuca el desaliento, frío, seco...

Escuchar y no juzgar, verbos que de la mano se supone que deberían ir, como esos secretos a voces que murmuran a sangre, le muerden ciertas huellas y su miedo lo sabe. Y duele y sale corriendo como sus lágrimas y su cobarde, a cualquier hora y en la misma calle.

Habré cambiado tanto se pregunta y no le responde ni el silencio seco ni el soliloquio gigante, algo en ella se retuerce y arde. Pasan los d-años y se los encuentra en el mismo lugar en el que una tarde, su nombre dejó sus ropajes y sola tomó la in/decisión sobria de abandonarse.

Así la ven, así desaparece y entre prisas, se le empapa el corazón y en la tormenta que siente, es como un telón de fondo, ya no se le escucha nada y el ruido de los demás y el suyo propio le ahoga y le en/calla. Y la que al final parece que primero se va, es ella y con otro ingrato en su mirada muda mientras ellos no se despojan de sus alardes.

No es nada fácil sufrir si su valor está siempre de viaje. Ella piensa : " duelo, lo sé y como sustantivo y verbo " y para no dar más detalles, no solo echa de menos tantos momentos valientes y joviales, grandes noches, conciertos inolvidables, sin pantallas, sin móviles, imágenes en la retina memorable; también ciertas edades donde el as era de copas...de helado, de risas, de bailes, de confidencias en hermosos lugares como lealtades sin dudas, sin ambages. 

A la tristeza que sutilmente hiere, la que se le des/viste por los pies, no la quiere cerca ni para un café, nadie. Son muchos los que duelen, cada cual padece agazapado en su irreductible trinchera infinita, la melancolía si es incisiva, grita como esa rara flor que brota y de repente marchita. 

Todos hemos pasado por los mismos lugares, inútil es la lucha de egos que envilece y el que se piense que solo es uno el que está peor ni sabe vivirse ni callarse. Son otros tiempos, otros mares, insospechados instantes des/vividos y la misma noche insomne en el desván de los cobardes.

domingo, 12 de abril de 2026

Se me hizo la noche un nudo

Quiero escribir bajito, que no se oiga demasiado lo que digo, que la oscuridad se encienda solo un poquito.Y así entre susurros ocres que no se pinte mi negro tan triste, que vuelen de mi cabello los grises.

Entre silencios me desvelo si las palabras desnudas se quedan, tintinean las flores secas y el jarro de agua fría enmudece y maúlla tanto la pena. Se siente cálida la nostalgia, se ha puesto tan siamesa que veo hasta el mantel de mi madre en la mesa puesta. 

Beso tus cuentos que la noche aprieta, mamá dime qué le pasa a la princesa porque rebuzna su azul y es tan cenicienta. Añoro tu voz y tu piel que no olía a ninguna crema, parece que te oigo ahora que la luna ya no me abraza, se me derrama la miel de mis ojos y la sangre se inquieta.

Mi vida, me dices, no tengas miedo y yo me aferro a tu fuerza. Me vistes de ternura la almohada y mis huellas, vuelvo sin pretenderlo a los años setenta.

Incierto era que siempre estarías, se rompe el silencio, grita tu ausencia, no sé si fui una buena hija ni si soy mejor huérfana. Menuda cobardía la mía y qué mierda es esta. Lo sé, la vida...a veces de luto, otras de fiesta; la caja de bombones y la tómbola de aquella niña Marisol que tanto te gustaba verla. 

Maldita la hora en la que supura esta maldita tormenta, se hace tarde, la madrugada, ebria la certeza y más si tu cabeza centrifuga y la botella sigue llena. Y solo anhelo que vuelvas. No despiertes a papá que no quiero que me vuelva a ver en la misma cuneta con las cortinas colgadas aunque ya lo sepa.

Se fue vuestra luz en la ciudad como la niebla húmeda tiembla. Se me hizo la noche un nudo y tengo demasiado gruesa la cuerda. Y ciega mi boca, muda mi mirada y manca mi escalera que sin peldaños no subo ni a tientas y así parpadea cierta tristeza blanca, a solas dormida con la pata coja pero no a pierna suelta.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Una bella mujer de cuento

Érase un vez una princesa entre todas las princesas, la más tierna y más bella que vivía en el Reino más atlántico a la esquina del océano. 

Se casó con el valeroso caballero de escueto cuerpo, delgado como un suspiro, entregado en su gestos, el más grande de todos los tiempos. Tuvieron muchos hijos y mucha adoración entre ellos. Nunca se conoció un amor tan verdadero.

En su hogar con vistas al mar, por la noche ella veía los barquitos que salían a faenar cuando los habitantes del Reino ya dormían serenos.

Tenía remedios mágicos para todo, cosía con cariño cualquier roto, mimaba los sueños...se llenaba la casa con los amigos de sus hijos y daba luz a la oscuridad de tantos y disfrutaba con el nido repleto y fue la más feliz cuando llegaron sus nietos.

En todo cuento hay una bruja y aquí también pero no voy a hablar de eso. Prefiero recordar a la princesa en todo lo bueno que vivió y sumergirme en sus ojos verdes e inmensos, en sus sabias palabras y en sus escarceos con los silencios. Cuando se reía, florecían hasta los cerezos. Cuánta vida había en aquel Reino de ternuras esmeralda y de flores en el invierno.

Leía muchos libros, la mayoría historias de amor, hacía ganchillo y collages con recortes de revistas después de leerlas y dibujaba de maravilla y escribía en unos cuadernos sus pensamientos. Cocinaba para todos según sus gustos y un sabroso flan de Colacao que mucho disfrutaban los más pequeños.

Fue una madre tesoro, de las que es difícil encontrar, a la que se le conocía como a la señora de los niños, dulce y cariñosa, hasta su cabello era de algodón de azúcar y sus besos, puro caramelo.

Con ella nació la primavera y se tuvo que marchar un maldito febrero. Menos mal que a las puertas del cielo le esperaba su valeroso caballero. Y en aquel momento de cierzo, al Reino quizás le sirvió un poco de consuelo, ese reencuentro.

Cuentan que pasean de la mano y que su amor de caricias de ángel está hecho. Si veis que se desprenden algunas plumas blancas desde arriba son las suyas y si de pronto muy azul es el cielo, lo colorea la princesa con todo su ingenio.

Fueron los mejores padres, admirables personas en las que el amor era su sello, de esas que te acarician por fuera y sobre todo, por dentro.

Y colorín, colorado...este cuento siempre será recordado, por ser el de la bella princesa entre todas las princesas y su valeroso caballero.

domingo, 15 de marzo de 2026

Milhojas de cielo

Te pienso y tiemblo un poco porque ya no puedo felicitarte, darte un beso, contarte qué me pasa, o qué tal el café en Sieiro. Sé que no hablaré contigo como siempre hacíamos...si había zozobra en el invierno o si la primavera estallaba con sus colores intensos; si el otoño deshojaba nuestros anhelos o si el verano con su ocio tiznaba la piel de los sueños o simplemente desearte un feliz cumpleaños y decirte en un rato nos vemos.

Te pienso en un día como hoy con tus brazos bien abiertos, con esa manera tuya tan de verdad en tus palabras, en tus gestos. Qué bueno eras papá y qué difícil se hace no acurrucarme en tu cuerpo.

¿Hay crucigramas en el cielo? O camisas de tu talla tan Giacometti, de esas que te gustaban ajustadas en el cuello? Y milhojas de cuento? ¿Qué libro, mamá, está leyendo?

Tu nieta pequeña, puedes verla cómo sigue dibujando, esos increíbles trazos que hace, aunque no se lo crea, cómo se dedica con toda su bella alma a ello? Mamá siempre le pedía que le pintase algo, cómo se le iluminaba la cara y el verde de sus ojos parecía más verde si cabe, qué gratos recuerdos de papel. Nunca los olvidaré, esos pedacitos tiernos.

Y a su hermana, la observas? Cómo lleva una camiseta con el número ocho a su espalda al jugar al fútbol ? Seguro que no te pierdes ningún partido... más cerca estáis de lo que pienso. Dicen que juega muy bien que solo le falta coger fondo y tener más cuerpo. Estarás de acuerdo? Si hoy te ha dedicado un gol es solo para que lo notes tú, su querido abuelo. Bien la conoces, lo suyo va por dentro, no tiene que enterarse nadie para que sea auténtico.

Te acuerdas que siendo muy pequeña, jugabas a la pelota con ella en el jardín mientras mamá estaba debajo del sauce sentada junto a vuestra otra nieta, cómo disfrutaba viéndolo. Me pedía un trozo de bizcocho y zumo fresquito, deliciosos aquellos momentos.

Habéis jugado mucho con todos vuestros nietos. Ojalá hubiesen tenido más tiempo los más pequeños...

Os echamos mucho de menos, dile a mamá que no se moleste si el dieciocho no puedo escribirle unas líneas, ruge el león que llevo dentro; estos días especialmente está revuelto por tantos momentos únicos pasados de por medio.

Cuánto la admiro y la quiero!!! Qué difícil es ser madre, no sé cómo pudo hacerlo! Creo que no se lo agradecí lo suficiente, fue una maestra maga en ello.

Soplar las velas los dos, quizás se levante algo de viento, que respire fuerte Riazor, que alce el salitre su vuelo.

En todas mis oraciones, presente os tengo que no pasado, se puede pensar que hablo sola y sin embargo me contesta un hermoso velo de silencio.

Si susurro despacio, en ese instante se eriza la piel de mi pensamiento y al cerrar los ojos, os veo, juntos de la mano como si vuestro amor fuese de estreno sobre la alfombra roja de ese atardecer de verano que me trae tantos recuerdos buenos.

miércoles, 4 de marzo de 2026

No es un búho siempre el que ulula

El parque se alborota sin que nadie se dé cuenta, sobre todo al hibernar, se inquieta hasta el agua de la fuente. La hierba cansada está que la pisen y la helada estropee su verde menta.

Hay murmullos en bancos húmedos por el rocío, en su vis a vis los silencios se detienen, se echa de menos hasta el bullicio de la gente que sin la calidez del estío parece envilecerse en un dantesco mundo en el que se ha olvidado lo que era amarse.

No es sencillo vender lo que no se tiene, mas uno no se quiere hacer ilusiones si como pompas de jabón se desvanecen. Eres invierno y padeces... ya que envejeces rápido y sin tiempo para idioteces.

La nieve solo luce bonita en las estampas navideñas o en la tele de antes y sin redes.

A lo lejos canta el mismo ruiseñor del cuento ese y sigue aún con los ojos cerrados la bella durmiente, el lobo soplando por doquier y quedando de imbécil. Pero más desasosiego hay en el cuento que le echa cierta gente, si al comienzo la bruja no se muestra y cuando menos lo esperas, aparece. Lo que no se dice por algo es y uno no para de pensar demasiado y deshacerse.

Por ejemplo este trozo de relato que perece... 

Hace ya mucho tiempo que no se le echa de menos, se apartó por no dejar de doler y algunos tienen planes que ahora mismo no le apetecen.

Efímera disimula, resiliente, vocablo tan de moda que le parece absurdo como invidente. Y respira también una pizca de valiente y algún día logrará ser tan bonita como a sus padres les parecía y aún en esa maldita ley de vida de distancia obligada, fusilada por des/fallecida, prefiere creer que la observan, la cuidan, la sostienen.

No se le oye porque calló de repente... en la cuenta nada (contra)corriente como tantos por unos instantes hirientes y el viento de su norte le golpeó de frente.

Los ruidos no siempre vienen de fuera y la mentira no es su fuerte. Ir de cara no es muy común como tener demasiados finales y más si eres de principios, el camino continúa tan oscuro pero no es un búho siempre el que ulula y sí que hay árboles que dejan ver bien el bosque, los que alzan sus ramas desnudas a un cielo que no alcanzan como si le suplicaran ayuda cuando su tronco se resquebraja de las raíces que lo hicieron crecer.

Y de qué manera se retuercen en su auxilio, se erizan hasta estremecerse como erizos con sus púas e hibernan solos como es certera la tristeza y sus arrugas... de aristas hechas con ese azul a/mar de peculiar y hermosa ternura. Comenzar de nuevo no es fácil si ya te dieron peladas las uvas.

viernes, 6 de febrero de 2026

Instantáneas al dente

Voy a hablar de unos pequeños aires cálidos que apenas se notan, a veces pasan desapercibidos cuando ocurren y no por tímidos precisamente pero parece que no hay tiempo para saborearlos. Y luego brotan según el peso y el paso de los d-años cuando menos te lo esperas; vendrían a ser como selfies archivados en nuestra memoria pasada que no posada. Cada uno tiene los suyos. Naturales y en su punto.

La sonrisa de mi madre al acercarme a ella, sus ojos llenos de emoción que se empapaban más de verde, el olor a bizcocho de los viernes cuando mi hermano regresaba de la mili, las figuritas que hacía con maicena y eran tan dulces como ella. Sus pinzas de la ropa colgadas en su mandil puestas por la pillería de dos de mis hermanos mayores, su zapatilla volando que nunca acertaba, era como un grito cómodo y cómico lanzado al aire para reñir muy de aquella época; su manera única de arropar a cada uno por la noche como si fuésemos pedacitos de apreciada ternura, sus confusiones en el lenguaje con las palabras, por ejemplo siempre le dieron mucha grima los gánsteres( decía en vez de hámsters ), el olor inconfundible de su piel delicada a ninguna crema y sus pies pequeños como sus gestos entrañables y su cabello de algodón de azúcar.

El tacto suave de las manos generosas de mi padre, sus caricias incomparables que calmaban, el sabor de sus palabras de una sabiduría incalculable, sus piernas nerviosas viendo al Depor y que no paraban hasta meter él mismo el gol. Su manera de hacer crucigramas de una manera concienzuda, su café en el mismo bar a media mañana, tan caliente que no sé cómo no le quemaba. Su paciencia infinita con todos, sin excepción, su fuerza de voluntad y su capacidad para amar sin excusas. Su forma de conducir en la que te mareabas sí o sí, rápida y con determinación, parecía que nos persiguiese alguien como en esas películas de acción que tanto le gustaban. Su predisposición para todo ...Nunca vi hacer albóndigas tan pequeñas y tantas como para comer un regimiento, en mi casa siempre llena que ni con ocho bastaba.

Y ambos te sabían escuchar y de qué manera...algo que se nos olvida que no es nada sencillo, compartían con nosotros todo su tiempo pese a que a trabajadores no les ganaba nadie- sigo pensando que mi padre era el que ponía las calles para que al despertar ya estuvieran ahí para nosotros-.

Y dedicar tiempo es algo que cada vez se hace menos y no nos engañemos, aunque no hubiese móviles, seguiríamos no haciéndolo porque cuesta mucho regalar tu tiempo. Y mis padres lo hacían como ya no lo hace casi nadie. 

A veces pienso que las divertidas sobremesas se inventaron en mi hogar, como las olimpiadas que se hacían en el largo pasillo con los amigos o las acampadas con mi hermano, el pequeño de todos ellos, debajo de la mesa camilla del salón a la que llevábamos linternas, comida y cantimplora y allí nuestra imaginación volaba como si estuviéramos en plena naturaleza. O la música bien alta del tocadiscos puesta por dos de mis hermanos que mi padre amenazaba con llevarse al coche porque decía que se escuchaba desde el portal al llegar de trabajar o esas comidas a modo italiano en la cocina con ventanas al patio de luces o esos desayunos recién exprimidos con Colacao y magdalenas, por ejemplo, de la Bella Easo para los cinco sin perro aunque mi hermano el mayor lo hubiese intentado en alguna ocasión según me tienen contado.

Se desvanecen rápido sus voces en mi mente y me rompe el no poder recordarlas pero me quedo con tantos instantes, vívidas imágenes, momentos de lo más variado, buenos y no tanto. Pero hay un leitmotiv en todo ello: amor. El norte quizás podías perderlo pero estaban allí como siempre para ayudarte a encontrarlo. 

Se les echa mucho de menos y solo queda recordarlos y sentirse afortunados por haberlos vivido. Consuelo? no sé. Pero sí mucha vida y la tuvimos en ple/amar sobre nuestras manos gracias a mis padres y en mi caso también a mis hermagos mayores. Es hermoso recordar lo auténtico sin que te des cuenta, solo por sentir y por haberlo vivido, sed de estar siempre agradecido.