viernes, 6 de febrero de 2026

Instantáneas al dente

Voy a hablar de unos pequeños aires cálidos que apenas se notan, a veces pasan desapercibidos cuando ocurren y no por tímidos precisamente pero parece que no hay tiempo para saborearlos. Y luego brotan según el peso y el paso de los d-años cuando menos te lo esperas; vendrían a ser como selfies archivados en nuestra memoria pasada que no posada. Cada uno tiene los suyos. Naturales y en su punto.

La sonrisa de mi madre al acercarme a ella, sus ojos llenos de emoción que se empapaban más de verde, el olor a bizcocho de los viernes cuando mi hermano regresaba de la mili, las figuritas que hacía con maicena y eran tan dulces como ella. Sus pinzas de la ropa colgadas en su mandil puestas por la pillería de dos de mis hermanos mayores, su zapatilla volando que nunca acertaba, era como un grito cómodo y cómico lanzado al aire para reñir muy de aquella época; su manera única de arropar a cada uno por la noche como si fuésemos pedacitos de apreciada ternura, sus confusiones en el lenguaje con las palabras, por ejemplo siempre le dieron mucha grima los gánsteres( decía en vez de hámsters ), el olor inconfundible de su piel delicada a ninguna crema y sus pies pequeños como sus gestos entrañables y su cabello de algodón de azúcar.

El tacto suave de las manos generosas de mi padre, sus caricias incomparables que calmaban, el sabor de sus palabras de una sabiduría incalculable, sus piernas nerviosas viendo al Depor y que no paraban hasta meter él mismo el gol. Su manera de hacer crucigramas de una manera concienzuda, su café en el mismo bar a media mañana, tan caliente que no sé cómo no le quemaba. Su paciencia infinita con todos, sin excepción, su fuerza de voluntad y su capacidad para amar sin excusas. Su forma de conducir en la que te mareabas sí o sí, rápida y con determinación, parecía que nos persiguiese alguien como en esas películas de acción que tanto le gustaban. Su predisposición para todo ...Nunca vi hacer albóndigas tan pequeñas y tantas como para comer un regimiento, en mi casa siempre llena que ni con ocho bastaba.

Y ambos te sabían escuchar y de qué manera...algo que se nos olvida que no es nada sencillo, compartían con nosotros todo su tiempo pese a que a trabajadores no les ganaba nadie- sigo pensando que mi padre era el que ponía las calles para que al despertar ya estuvieran ahí para nosotros-.

Y dedicar tiempo es algo que cada vez se hace menos y no nos engañemos, aunque no hubiese móviles, seguiríamos no haciéndolo porque cuesta mucho regalar tu tiempo. Y mis padres lo hacían como ya no lo hace casi nadie. 

A veces pienso que las divertidas sobremesas se inventaron en mi hogar, como las olimpiadas que se hacían en el largo pasillo con los amigos o las acampadas con mi hermano, el pequeño de todos ellos, debajo de la mesa camilla del salón a la que llevábamos linternas, comida y cantimplora y allí nuestra imaginación volaba como si estuviéramos en plena naturaleza. O la música bien alta del tocadiscos puesta por dos de mis hermanos que mi padre amenazaba con llevarse al coche porque decía que se escuchaba desde el portal al llegar de trabajar o esas comidas a modo italiano en la cocina con ventanas al patio de luces o esos desayunos recién exprimidos con zumos de naranja para los cinco sin perro aunque mi hermano el mayor lo hubiese intentado en alguna ocasión según me tienen contado.

Se desvanecen rápido sus voces en mi mente y me rompe el no poder recordarlas pero me quedo con tantos instantes, vívidas imágenes, momentos de lo más variado, buenos y no tanto. Pero hay un leitmotiv en todo ello: amor. El norte quizás podías perderlo pero estaban allí como siempre para ayudarte a encontrarlo. 

Se les echa mucho de menos y solo queda recordarlos y sentirse afortunados por haberlos vivido. Consuelo? no sé. Pero sí mucha vida y la tuvimos en ple/amar sobre nuestras manos gracias a mis padres y en mi caso también a mis hermagos mayores. Es hermoso recordar lo auténtico sin que te des cuenta, solo por sentir y por haberlo vivido, sed de estar siempre agradecido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario