jueves, 24 de octubre de 2024

Estambre de la vida

Se dice que el casado,casa quiere; pero el cansado, su primer hogar necesita...o al menos es tu quejido el que lo grita, el de tu alma deshabitada, en la que ya no hay cerillas que te incendien pero sí angustia que te ladra.

Llevas unas heridas en el cuello de sibilina lana fina, unos pespuntes gruesos en tus pensamientos de trapo, tu nevera ya no calienta como antes y en la estufa hay un frío errante.

Tiritan tus palabras, se abren trémulas sus carnes,la leña de tu árbol caído está que arde, los besos que no diste vuelven a tropel a tu memoria de elefante que hace tiempo que entró en la cacharrería de tus pálpitos tirados por todas partes.

Camina cerca un tumulto de gente en círculos egocéntricos, las piedras y sus ombligos se han vuelto enormes e importantes, pasea a tu lado tu indigente de cariños pero con tantos desastres como jirones sus bolsillos de viejo ante.

Olvidada en un cajón de la nostalgia de muchos otros,tu fatiga se desmaya y te preguntas sin razón porqué tu vida sigue sin que le importe que ya no estén tus padres. Se pone obtusa,tan ebria de dolor y te lleva por momentos al desguace.

Piensas que los retazos de tu memoria caídos son como ángeles, encienden sus alas, las despliegan para no atacarte. Pero se inunda tu mente de momentos cobardes, aquellas veces en blanco y negro en las que ya en tu hogar no quedaba nadie y no eres ni capaz de rozar Riazor ni sus calles, ni empaparte de su salitre ni de sus olas como brochazos de arte. Tal vez no haya nacido aún quien dibuje tan bello y marino paisaje ni siquiera tu nostalgia surrealista que lleva a sus espaldas un intenso y atlántico bagaje.

Recuerdas el pánico que sentiste al fallecer tus adorados padres, únicos e incomparables...y unos hombres grises te robaron el  tiempo de estar con ellos y tú, pequeña Momo reescribiste sin darte cuenta otra historia interminable. 

Huérfana se quedó no solo tu tarde, al derrumbarse el techo de tu mundo, al abrirse las raíces de tu sangre, enmudeció la mañana y la noche se llenó de ruidos, solo había extraños en tu nocturno e insomne parque, deambulaban para que el miedo te volviese aún más pequeña e insignificante. Ahora solo el cielo de tus padres lo sabe.

Necesitas volver a escucharles, poder abrazarlos, sentir que de alguna manera están vivos, sentados junto a ti mientras veis las series de la tarde, en su salón de cariño gigante, con los crucigramas y periódicos de tu padre sobre la mesa y esparcidos los recortes de revistas y unos libros de Jane Austen que estaba releyendo tu madre.

Y lo único que rugía era el mar si su marea fiera trepaba por las rocas con furia para zamparse la rotonda donde patinabas cuando eras infante en los veranos donde te daba la merienda y más vida si cabe tu madre; tú saltabas a la comba mientras se ponía el sol de estambre y su mirada de tierna oliva acariciaba tu cuerpecito de junco, de suave alambre, de la misma forma que hacía tu padre al cogerte la mano y al hablarte.

domingo, 13 de octubre de 2024

Me importa un camino

No sé si escucháis a los caminos...sus ruidos,sus alardes, sus tropiezos, sus plegarias, sus obstinados parloteos, sus cuchicheos mordaces, sus pensamientos tan fieros, sus pedacitos de silencio.

Cómo nos cuentan sus hazañas, sus primeros besos,sus flaquezas o simplemente sus devaneos, sus ternuras, sus heridas...pecados improbables o errores buenos. Tal vez cómo echan a volar sus lamentos solo si pasa algún chiquillo feliz corriendo.

No lo sé, es in-cierto pero si yo los oigo en-callados por sus recovecos, en el alma siento el cierzo aún más seco.

Aúllan las altas ramas de algunos árboles inmensos que cubren esos caminos si en los pasos que das, se te queman los dedos. Huelen a incienso tus huellas, arde a jirones el viento, gira ebrio el vacío tan dentro mientras algunos caminos se retuercen de dolor, no por sus fracasos sino por la certera puntería de esos inoportunos aciertos.

Mentidme!! - les suplico, les ruego con mis zapatos sobre ellos tan roídos, tan viejos; no os quedéis solo con las risas de los niños,dadles también a sus abuelos... vuestros metros de aliento y no solo aletargados kilómetros de largo invierno.

No sé si sentís la savia de aquellos árboles que os rodean inmensos, tal vez sí a la sabia que algún día os recorrió enteros hasta en Guinea recónditos senderos. Me cuenta mi sentida nostalgia que hacía tapetes de ganchillos con las flores que se encontraba en su jardín secreto o las colocaba entre páginas de sus romances leídos o me las prendía con mi edad aún delgada en los rizos de mi cabello grueso.

Caminos hermosos, intensos, pasos enormes o pequeños, mis padres por cuántos anduvieron...alunizados vosotros de tantas pisadas, las de mis padres por ejemplo...sin rendirse, juntos de la mano, fundidos en el beso. Llegaron a vuestro final satisfechos de lo andado y de lo que no hasta que los detuvieron, los atracó la parca y a nosotros nos desvalijó por dentro y para ellos empezó su autopista hacia el cielo. Recuerdo que fue cómo una despiadada emboscada en el desierto, a lo de mi madre y lo de mi padre cómo esa tormenta que se ve venir cruel no tan lejos. Y se os oscureció el semblante y empezasteis a ser un mal trecho.

Sin embargo desconozco algo de vosotros, os duelen las grietas? Por qué no parecéis tener miedos, los atais a vuestros troncos, a la irascible garganta de tantos infiernos, a la crecida de los ríos cuando las nubes altivas no paran de llover torrenciales y os anegan sin remedio? Os desgastan, no es cierto? Por el mío voy torcida pero tampoco vuestro tocayo está recto. Se me doblan las ganas como las rodillas que no aguantan mi peso.

A veces veo luz en la esquina del viento, me salen dos coletas y siento la voz de mi madre que me coge la mano con la ternura que habita en algunos cuentos y a mi padre que se acerca a nosotras con ese gesto tan suyo, tan nuestro y tú, camino te ponías tan contento...y yo levantada un palmo o dos de tu suelo. Lo notabas? Me envolvían hermosa, se detenía por un instante nuestro tiempo pero al abrir mis ojos...otra vez sola camino por tu sinuoso cuerpo huérfano y me pregunto lo mismo si alguien os escucha, caminos, ya seáis propios o ajenos, que os tengamos cerca o nos quedéis lejos. La nostalgia casi siempre os reverdece al mecer despacio los pequeños y preciados recuerdos.

domingo, 29 de septiembre de 2024

Spoilers de nostalgia

¿Sabéis esa sensación de pellizco de cómo va a terminar tu día, de cómo va a ser la noche y cómo amanecerás y así cada momento si es desapacible tu semana ?

Podría ser solo grisácea rutina y su desprendimiento de tierra o esa tristeza pedregosa y su a/batimiento en un constante duelo o sencillamente spoilers de tu ahora melancólica nostalgia.

De hecho si te mirases por un agujero como espectadora, el guión sería tan previsible como que la vida sigue pese a las irreparables pérdidas, como si fueran una cuestión de mecánica pero terminasen tus sentimientos en carne viva en el desguace. 

Por eso te acuestas tarde una vez más pese a que dijiste la noche pasada que no lo volverías a hacer pero se te escapa como aire en una jaula, esa galaica hora "entre lusco e fusco" de tu alma crepuscular en la que permaneces como un suspiro encallado.

Al meterte en cama, el sueño tropieza y no llega,das vueltas y vueltas... a tu vida de pacotilla, de joven adulta venida a menos o te pones de niña subida a una nostalgia a modo tiovivo que parece que giras sobre tu arena del tiempo y humedecidas tus mejillas, tu mirada se cierra por descanso del personal.

Tienes sueños profundos de los que te quedan tatuados al despertar. Son raros, a veces, como ese verde canino ladrador, otras parecen arañazos de siameses y maúlla tu pena hasta erizarse.

En ocasiones son tan vívidos que al sonar el despertador, te da un mazazo de realidad que bajas al mundo de golpe, más herida de lo habitual, sobre todo si sueñas con los que ya no están...

O también si se retuercen, si se tornan pesadilla ,semeja que estás tumbada y exhausta sobre un cuadrilátero con funda nórdica derrotada y como púgil inexperto y maniatado, te sube el miedo unos cuantos grados hasta que tu dolor febril muy dentro cautivo está.

Y así según hayan sido tus sueños no hay manera de amanecer porque te sientes que tus pies son papel mojado, que tus pájaros en la cabeza son de barro y que tu mirada está cuajada y solo notas que en el día te van a sobrar horas porque algunas marchitan solas pese al agua que les pones como esas ganas que de niña tenías no solo la mañana de Reyes,el agosto,muy a principios que pasabas con tu familia en Carballiño, el viaje en coche hasta allí con Nino Bravo incluido, en la cara A y en la B del radiocasete. Tus fiestas de cumpleaños en casa con tus amigas, perfectamente organizadas por tu hermano el del medio y la tarta de galleta que hacía tu madre con su mandil curiosamente con pinzas de la ropa muy pillas detrás colgadas.

Esas tardes en las que mientras ella remendaba no solo vuestra muda descosida, de fondo sonaba en la radio La saga de los Porretas y esas noches buenas juntos, todos...o cualquier otro día solo porque veías a tus padres ya al despertar en tu hogar, este con la sonrisa de salitre puesta y las ventanas de par en par al mar abierto.

Y recién levantada con muchos sueños en los bolsillos de tu bata estampada de pingüinos que te había comprado tu madre en la mercería del barrio, te encontrabas esos zumos de naranja en la cocina recién exprimida y el olor a café y las magdalenas de la Bella Easo y el Colacao. 

Luego de esta extraña algarabía matutina, dos de tus hermanos se iban para coger el bus del colegio, otro al instituto cerca de casa, el mayor de los cinco a la universidad  y tu madre te llevaba a la escuela que estaba enfrente de casa pese a las bromas de tus hermanos que optaban por decir siempre que con un tobogán ya te podían lanzar desde la ventana. 

Recuerdas hasta el tierno olor de tu madre que se quedaba en tu mano parte de la mañana escolar y el beso madrugador de tu padre antes de irse a trabajar aún estando tú dormida,cuando estaban las calles por poner . Él solo quería hacer la ruta pronto para que no se le hiciese tarde volver.

Casi todo era hermosamente imperfecto pero era vuestro y el presente muy indicativo de lo que suponía crecer a vuestro aire blanquiazul cuando no se da por hecho la victoria y la derrota roza levemente la piel, sin embargo el corazón latía al unísono y se multiplicaban las ganas y la pasión de volver a empezar. 

Y Riazor más mosquetero que nunca, os observaba cada día desde ese cariño hecho a fuego lento con tanto amor como el que desprendían tus padres.

Ellos siempre tan entrañables, únicos, de una honestidad tan visible como la luna se baña en el mar desnuda, sin tapujos, llena...de su verdad.

jueves, 5 de septiembre de 2024

Marchando unas certezas tostadas 0.0

Añoro más buen tiempo, una tarde al menos en el regazo del recuerdo hermoso cuando era niña...una mañana despierta gracias a los dulces besos de mi madre en las mejillas sonrosadas de mi infancia, una noche de cine en salón de mi hogar en la esquina Atlántica de Riazor junto a mis padres y hermanos... con esa peli clásica de West Side Story ,por ejemplo, de fondo mientras ellos bailaban y cantaban, nosotros con la luz plena del alma encendida.

Necesito más horas de sueño/s cumplidos como aquellos en los que alguno de mis hermanos, de pequeña, me llevaban a ver en pantalla grande con su chica, cada uno con la suya obviamente : los 101 Dálmatas, la Dama y el Vagabundo, la Cenicienta, Annie, E.T...o como otros en el que mi padre hacía de paje conmigo una mañana de finales de diciembre muy temprano y cogíamos los regalos de todos con la lista de sus deseos en mano.

Parábamos a media mañana para tomar café nada cortado en palabras en el Otero, mítico bar en la calle de los Olmos conocido por sus exquisitos calamares que en otras ocasiones los comíamos de tapeo todos juntos.

O aquellos días de luna de miel mágica e incomparable,en el paseo de mi mano enamorada por su mirada también enamorada con el Síndrome de Stendhal cerca de nosotros al contemplar el Duomo o el Ponte Vecchio al anochecer y recorrer la Loggia Della Signoria como si fuese un museo al aire libre. Volvería una y otra vez a decirle sí quiero al amor de mi vida, ese instante en el altar de la iglesia pegada a mi querido colegio.

Anhelo más momentos de certeza tostada 0.0 como todos aquellos pasados pasos de mi camino cerca de mis padres. Volvería al preciso instante en el que le vi las caras a mis niñas por primera vez, a sus ocurrencias de plastilina y a sus palabras de chocolate que tiznaban el borde de sus labios y a aquella ternura infinita de sus abuelos maternos viéndolas crecer. Ojalá desde donde estéis, sigáis haciéndolo. 

Me gusta acariciar vuestra certeza estrella al contemplar la huella tan bella que habéis impreso en ellas. En ciertas ocasiones, las miro y os veo...como al dibujar una como los ángeles como tú, mamá y la otra que emocionada vive los partidos como si fuese ella la que tira a gol, ¿a quién te recuerda, papá? Pero en su dulce sensibilidad y en su humildad; en su honestidad y en su lealtad es donde más os reconozco en ellas.

Y también me pasa con mis amados hermanos,con vuestros otros maravillosos nietos hasta con mis buenas amigas...con todas las personas que han formado parte de vuestra vida, vuestro increíble poso se respira alto y claro. Gracias por ello...os habéis quedado prendidos con certezas muy tostadas en sus corazones.

Cada segundo que tiene un minuto, cada minuto que tiene una hora, cada hora que tiene el día, necesito menos de mí y más de tantos...os añoro desde este agujero de soledad que me resquebraja y me agota de tal manera que hace que hasta mi lámpara de pie acabe sentada a mi lado dándome luz a mi oscuridad.

Y nunca imaginé que se podría servir fresquita la certeza tostada 0,0 : lo que viene a ser la nostalgia a finales de verano. En la nevera siempre hay alguna...certeza para saborear vuestra estrella. Y estas no tienen fecha de caducidad mientras el olvido insolente no habite en la buhardilla de mi memoria.

lunes, 26 de agosto de 2024

" Vendimiarse"

Sin sutileza caen las tardes como si fuesen piezas de un efecto dominó, las horas se estrechan y el día ya no se hace tan grande.

A Lorenzo le cuesta mantener el ocioso moreno que hay bajo sus tenues rayos y las nubes blancas que le acompañan como damas de honor de algodón de azúcar se dispersan como los ecos que quedan del estío ya cansado.

La verbena de las vacaciones empieza a ponerse una rebeca al anochecer aunque no haya sonado a gusto de todos y la rutina empieza a asomar su nariz y es otro tipo de equipaje el que debes preparar.

Hay algo bello, ligeramente bello en nuestra vuelta al "cole" y en ese señor de hoja/lata llamado Septiembre: el acabar un libro para empezar uno nuevo...nos quedan muchas hojas para leernos y no solo las de los árboles dispuestos a desnudarse sin ningún pudor en cuanto venga el apocado seductor otoño, eso sí algo subido de ocre melancólico.

Regresar a nuestra casa y desempolvar los horarios, a nuestra vida y las calles donde saben nuestro nombre y que llantos nos muerden y que sonrisas se nos ponen. Volver, siempre hay que volver...

Es pisar otro tipo de arena, la del tiempo y ahora es tiempo de "vendimia/rse."

Todavía recuerdo el sabor único de la casa de mis abuelos paternos y sus deliciosas uvas coloradas y la parra bajo la que había una mesa de piedra con sus bancos también de piedra en un mágico rincón del jardín nada secreto tan hermoso que nos cobijaba del sol de agosto...mis padres y su jugoso racimo de cariño inmenso.

Y al bajar a la izquierda, una huerta grande donde se encontraba un pozo en el que más de uno mimetizados como Platero nos asomábamos de niños para alcanzar más pronto las estrellas.

Y todo esto me lleva a la canción de la vendimia( un poema de Miguel Hernández) en Cuéntame cómo pasó, otro bonito recuerdo muy de la mano de mis padres, no como una hoja más que se pasa si no que permanece nítida y entrañable en la bañera caprichosa de la memoria.

https://youtube.com/watch?v=Ja3sD1lox9s&si=QTeQNIxK6bRDIvW6

domingo, 18 de agosto de 2024

Tantas veces

Tantas veces hemos dicho nunca como siempre. Hemos suspirado como ese resoplo de viento cansado, besado versos de muchos clásicos, temido monstruos marinos de golpes de mar pasados y  de pasos desnudos, malheridos con el corazón descalzo.

Tantas veces hemos hecho el indio llevando vaqueros,hemos sido despedida en la estación del invierno, cuchillo de palo en casa del herrero, el supuesto mal de ojo si nos mira un tuerto y hemos abrazado el tiempo del modo equivocado y momentos que creíamos ciertos se volvieron inciertos en otras manos.

Tantas veces hemos gritado por dentro como en el cuadro de Munch, enmudecido si nos han dado un beso como el Klimt, paralizado como si la gran ola de Kanagawa se nos viniese encima al no estar nuestro océano nada pacífico y sonreído como la Mona Lisa ; por eso nos hemos visto sin estar en un museo, expuestos y colgados.

Tantas veces hemos bajado lentamente por una escalera de caracol como éste parece dudar sobre el esplendor en la hierba. Hemos iniciado el principio de una bonita amistad,soñado con vivir en nuestro propio Nothing Hill y ese abrazo incomparable, mágico de George Bailey con su familia y repleto de amigos incondicionales, nuestro salón. 

Sin embargo tantas veces hemos vivido una pesadilla antes de Navidad que nos hemos convertido en un Black Hawk derribado por encontrarnos en la pelea del día a día y notado nuestro cuerpo como zona hostil.

Tantas veces hemos sentido el corazón tan blanco y todas las almas en busca de tiempo perdido como Pedro Páramo, con cien años de soledad, olvidando que lo raro es vivir mientras silba nuestra primera memoria.

Tantas veces hemos sido el burro amarrado a la puerta del baile, el domingo en el que pierde nuestro equipo a dos minutos del final, el agosto que hacen con nosotros algunos que se hacen llamar compañeros y la búsqueda incansable de la verdad en todas las mentiras que nos asedian; también ese Pisuerga aprovechando que pasa por Valladolid tantas veces para tantos...y su caballo de Troya para unos cuántos...sin importar ni cómo ni cuándo.

Tantas veces hemos creído que somos diferentes...iguales que nadie, pájaros de agua que solamente quieren aprender a volar y no cobardes que juegan a ser valientes y hemos perdido miradas que llevaban puesto nuestro nombre y las llaves de aquella tarde que se nos hizo pronto para volver.

Tantas veces hemos vivido sin apenas darnos cuenta...con muchas preguntas y ninguna respuesta.

jueves, 15 de agosto de 2024

En proceso...

Me gustaría no hacer tanto y tanto examen de r-e(n)mienda y des-propósito de conciencia, lo que viene a ser una ITV (inspección técnica del valor)pero mental por no encontrarme muy católica pero en esas estoy...

Debería haber puesto mi cara de gala en aquella fiesta y tomar más el sol para estar morena mi alma para la ocasión y de paso no haberme vestido hippie como si fuera un extra del musical Mamma Mia o de un light Woodstock.

Debería no ponerme de perfil falso como si estuviera detenida en un calabozo Resort con piscina y conviviendo con la mismísima Cenicienta que soy yo y esa voz interior...de la reina de corazones que escucho cómo sugiere a los naipes que me corten la cabeza antes que se deshoje la flor de mi Bestia que ama a la Bella que de pequeña alguna vez fui yo, gracias a la mirada de mis padres y su infinito amor.

Debería dejarme más de lado, todavía me sangran la espalda y el costado de alguna reyerta en la que ni me enteré que la que tenía el puñal era mi mano pero quien cayó al suelo fue mi decepción.

Debería haber ido a ver cómo atardece el sol, su explosión de naranjas y rojizos en plena ebullición, luego tomarme una copa de vino o una clara o dos y recordar qué bonito es el amor.

Debería olvidar que la soledad es mi trending topic si no estoy en las redes sociales, mas bien las asociales y me lo he buscado sin quererme y no bajarme demasiado en esta estación valiosa de estío con ocioso pundonor.

Y debería tantas veces y tantas horas que mi examen de" remienda "y los despropósitos de mi conciencia quizás aprietan demasiado mi corazón, además en el púlpito de mi mente sigo escuchando el mismo desafiante sermón...

Quiere que me bata en duelo y en esas estoy pero las armas debería escogerlas yo, lo que sucede es que el ego y el arrojo ya las habían elegido otros y el valor está algo des-cosido a tiros y al coraje tengo que sacarle brillo y el gatillo del miedo se me disparó en el pie y cojeo de torpeza por mi propia flaqueza, parece que duelo a cada paso pequeño que doy.

viernes, 9 de agosto de 2024

Érase...alguna vez

Estuve en un bosque durante unas horas en medio de un cuento vestido de fiesta y engalanado con luces.

Se respiraba buena música y sonaba cálida la brisa en medio de amables silvas y de espléndidos árboles mirones...mi cuerpo creo que bailó y cantó alguna vez pero la nostalgia d-olía a rayos de astilla de roble y los truenos retumbaban en mí...sabía que en aquel momento yo era la tormenta im-perfecta pero no podía ponerme plomiza y quedarme a oscuras.

Las risas y las rosas y las palabras floreadas alborotaban de felicidad hasta la tarima que crujía bajo nuestros pies al caminar. Parecía que todo el mundo esa mañana se hubiese bañado en una inmensa marmita del cariño más auténtico que la imagen diáfana de una manera tan bella aún se pasea por mi retina y mi rutina.

Nunca había estado en un cuento perfecto donde hasta el mínimo detalle era hermosamente valioso. Y si estuve alguna vez se me debió traspapelar alguna página en la memoria o la borró de mi álbum de recordis el incompleto desconocido que habita en mí.

Sin embargo mi soledad invidente me rasgó el alma y la tristeza rabiosa se coló en todas mis heridas a la orilla de mi atlántico océano del miedo. No había un porqué si todo alrededor era maravilloso.

Salí del cuento igual que entré...sin dejar huella y con el corazón encogido de hombros con un confuso pellizco y una inquieta rozadura en la sonrisa apenas esbozada. Y pensé que tenía que haberme marchado mucho antes de haber ido y que el amor incondicional nunca es para siempre, también envejece y ...des-fallece. Sentí que las fábulas ya no eran para mí si es que alguna vez blanca lo fueron.

Cómo es la pena si profunda cala... un invisible burka que no te deja asomar a ciertas emociones y te conviertes en un des- velo que te oculta por fuera y se te clava tan dentro, muy adentro.

A la gente no le gustan los tristes y los tristes lo saben y se disgustan más, son una extraña pareja como si al final del cuento las que comiesen felices fueran las perdices.

No me hallé entre la multitud...y no había ninguna puerta en medio del bosque para huir de mí, de la impertérrita delincuente que me roba las ganas y del rubor de mis olas en plena marea alta, tan alta como la torre en la que Segismundo encerrado con sus soliloquios estaba.

A lo lejos y a la vez cerca, alguien muy delgado me acariciaba tan Giacometti el rizado des-velo, mientras silbaba y me regalaba todo su amor como siempre. Y cerca pero muy lejos ella brindaba con un trozo de dulce en sus hermosos ojos verdes con una sonrisa en su mirada al mundo, ambos de la mano juntos festejando la vida de todos sus amores.

La neblina se fue disipando, solo me quedaban sus rasguños húmedos y una sensación de haber estado en Riazor con los talones de julio hundiéndose en la arena del tiempo, asomando sus dedos agosto en la orilla sentada junto al mar, ahora inseparables mi tristeza honrada y su vaivén de hastío ya maduro, al que le queda poco margen para esa ilusión con coletas que se te pone ante las bonitas sorpresas.

viernes, 19 de julio de 2024

Quebrada

El viento pace en medio de las espigas del miedo cerca de los lábiles helechos dormidos.

Brilla rasgado el llanto de la hoguera en la playa que borra el oleaje de un pasado arenoso aunque bello en su trote envejecido.

Mientras entre su mirada y la mía se levanta un conmovido muro y la hiedra trepa hasta ese pellizco de piedra rozada.

Truena el delirio de un verduzco silencio... ebrio de sí mismo mientras la tarde se inclina sigilosa a mi paso tan de princesa prometida como impostora, temo besar su vacío y desnudar demasiado mi fracaso.

Tatuada mi tristeza en la madera del ruido leñoso, me creía que la herida aún era pequeña pero asustada jadeaba y sentí la huida en mi pecho aún caliente como si fuese una incisiva helada improvisada.

A veces aún noto crujir ese azul de cielo recién pintado y de sus rostros que observan a mi ahogado...

Me pregunto y me respondo con una certeza rota y escueta, las verdades suelen pecar de ser parcas en palabras y al tiempo se me deshace aquel leve posado de alas de ángel sobre la hamaca que tengo por espalda y entonces en ese rugido afónico del espanto,solo atisbo plumas de aves por todas partes. Semeja un enorme almohadón en jirones el suelo en el que habito desbar/atada.