sábado, 16 de mayo de 2026

Cuando llegue mi oda

Si aparece que tarde, si viene pronto que coja dormido al valle, que no le despierten ni la rabia ni el desaire, que no dejen que el olvido con el tiempo haga su desguace, digo, su parte.

Sería mejor recordarlo todo, que no se escapen esos pequeños detalles, los que se vuelven gigantes, sin rencores, sin anclajes grandilocuentes, ni adornos de off absurdo, solo brotes tiernos de los cajones de/sastres, de trenzas torcidas, de divertidos disparates, sin alardes, como tropezar de pleno con la risa en la calle.

Qué injusto es que solo se alabe en la ausencia y lo im/propio criticar a espalda descubierta y por eso mejor en mi lápida de haberla, que aparezca un prólogo y en mi relato, un ramo de pensamientos a modo epitafio, que en el ya finado insomnio bostecen los créditos y en el dolor al fin acabado, vuele un salmo hacia un azul improvisado, de esos que te sorprenden por parecer recién pintado.

Y que la tristeza sea un corto 0,0 tirado y el título póstumo solo un bello espacio en blanco y las cenizas de humo/r negro como puntos suspensivos... Fuera los interrogantes donde debería haber solo exclamaciones, esos signos alzados que son como pompones. Nada de documentales en la feria de las vanidades y que las huellas sean sin cordones o que luzcan esbeltas con pantalones, su pelo suelto al bailar en la arena, tantas canciones.

No quiero un minuto de silencio, la vida ya va servida de estos, prefiero que se hable por los codos, que no se echen flores ni que se digan los típicos tópicos y que si apetece llorar que se llore, siempre parece que uno no puede expresar sus emociones; igual que reír, se trata de sentir y lo más importante que la caja sea de bombones.

martes, 5 de mayo de 2026

Hecha un lío

No sé si prefiero ciento de pájaros volando y que madruguen porque si van tanto a la fuente, al final se rompen como cántaros; porque se supone que más vale uno en mano porque Dios te ayuda. Tal vez no es oro quien se arrima a buen árbol o todo lo que le cobija pero seguro que buena sombra le reluce.

Por las ramas no hay que irse ni con plomo en los pies y tampoco creas que no por mucho madrugar, te dirán quién eres. Y si andas con alguien, no amanece más temprano. El que no corre con cuchillo de palo como Pedro por su casa del herrero, no anda, vuela.

Y si ya agitamos esta disparatada coctelera, de tal palo, no hay mal que tal astilla por bien no venga; porque al mal tiempo, mangas verdes y a buena cara, buenas horas.

Y no siempre que haya un perro ladrador, oídos sordos porque a palabras necias, ajos come y es que no es poco mordedor, quien se pica. Mas bien poco aprieta el que cría cuervos ya que el que mucho abarca, le sacarán los ojos. O no.  Depende como diría el gran Pau Donés, según cómo se mire, hasta que el que ríe de último, cría fama y el que ríe mejor, se echa a dormir.

En cierto modo si más vale trote que dure con el burro delante y no galope que canse para que no se espante porque el que calla, te hará llorar y otorga el que bien te quiere. Y como esto parece mentira, diré que no hay mal que cien años dure, así que haz el bien y no mires a quién ni al cuerpo que lo resista.

De todos es sabido que si hay mucho ruido, ganancia de pescadores y pocas nueces a río revuelto. Y si te fijas bien en el mundo de los ciegos, vete despacio porque no tiene prisa el tuerto que es el rey. No hace daño quien quiere y te diré de lo que carece ya que si dice de qué presume, no tiene un tesoro, amigo. Quién puede rectificar en un pozo, es de sabios todo mi gozo.

Y después de deshilar estas frases des/hechas a mano tan célebres o las celebres sin pies ni cabeza, no es precisamente porque la letra con sangre, entra. O sí cuando la parca no ronda, asedia. Son demasiados y muy queridos los que mueren con las botas puestas. Por eso descalza tu pena si aprieta que no es Dios quien te ahoga, solamente te pones en unos zapatos que no son de tu talla porque no eres de los que tiran la toalla. Así que si eres bien nacido, no te pongas puente de plata, por ser agradecido no seas tu propio enemigo que huye.