domingo, 14 de septiembre de 2025

Domingo de ramas

Una epístola sale de su boca, deletrea cada palabra como si fuese poca cosa. Cerca un parroquiano se siente poco católico, hace ya años que le han defraudado con sus pecados.

Muy perdido está un ermitaño, respira extraña libertad y soledades ingratas por sus cuatro costados. Apenas lleva unos harapos, recoge migas de su vida y algunas sombras que había dado por perdidas.

Nadie le busca, tampoco al lobo que vive a su lado. No sabe porque aúllan en la montaña su pico y a la vez sus entrañas. Félix Rodríguez de la Fuente diría que son dos esteparios.

Algunos días a la semana son tan honestos como mundanos. Los domingos no solo están hechos para los cristianos, las tardes estrangulan a muchos por carecer de un horario que te persigue al día siguiente como conocido delincuente. Pero a la vuelta de la esquina de su noche, el lunes se le pone farruco y testarudo en sus comentarios. Y aunque haya partidarios de ser miércoles, la mayoría se sienten atrapados entre este y el jueves. Y el martes, el gran olvidado y el viernes deseado y el sábado supuestamente ufano, sin embargo cada cual va por su lado.

La vecina del cuarto piso tiene un montón de hermanos, se siente sola en su edificio, solo hay extraños. El del segundo piso deja su bolsa de basura en la puerta de al lado; los del octavo, un cura y una monja que ya colgaron los hábitos, están ahora felizmente casados. 

Y lentamente anochece el barrio, los bares apagan sus luces y el camión recoge la basura como quien lee ahora las noticias que huelen con tanto escándalo, el mismo que unos jóvenes hacen después de beberse la noche aún a sabiendas que mañana todo lo habrán olvidado.

sábado, 30 de agosto de 2025

Palabras nada sueltas

Tintinea el viento en la cabeza, llueve sin pelos en la lengua. Gris oscuro el cielo se cabrea, no le gusta lo que ve desde arriba, en las afueras. 

El verano huye con las chanclas puestas, el otoño lo apremia con alguna playa ya desierta.

Un abrazo muy cerca reza, caen los pétalos de las enamoradas margaritas sobre la hierba. Una pareja se besa y al otro lado iracundo del mundo estalla más feroz la misma guerra.

Una anciana cruza sin mirar la carretera, el horizonte se pone turbio, no hay color ni en este ni en ella. Suenan las alarmas, se incendia la pantalla de los in/móviles, se quema la piel de los montes, arden historias enteras, lloran tantas aldeas por la naturaleza muerta.

Otros escuchan cascabeles, a lo lejos la Navidad amenaza con su re/vuelta, los renos ociosos se pelean y en un puesto que vende madera para las chimeneas, la cola es eterna. El disparate parece estar de oferta. 

Huye un suspiro que acaba de atracar en la calle de arriba una tienda. Quema un sol de injusticia y no está en su plan de escape estar a la sombra de las encinas quietas.

Algunas pequeñas risas se bañan en el río que fresco corretea y preparan las madres la merienda. Por la noche en el pueblo habrá verbena y dos viudos volverán a bailar bajo la luna llena, escondidos del rumor de las vecinas ansiosas de purgar sus pecados en la felicidad ajena.

El amanecer se despereza, tiene hambre el día y la vida bosteza. Hay ruidos que salen de las huertas, las uvas se preparan para la vendimia y el domingo para la homilía aunque casi vacía se halle la iglesia. 

Una mujer que ha dejado de ser hija lee las cartas que su padre le mandaba a su madre cuando eran jóvenes y ella se sigue sintiendo más huérfana.

La soberbia al otro lado del camino se da la vuelta, siempre olvida las llaves de su ego y de la puerta; el vagabundo que le observa, piensa que a él le pasó un día y ahora duerme bajo el peso de creerse lo más de las estrellas.

Patina el olvido y cae de bruces contra la acera, herido se levanta y de golpe todo lo recuerda.

Pasa el afilador tan cerca que parece que huele a chuches de las que vendía aquella señora mayor en su carrito a la salida de tu escuela.

Hacer frases es sencillo como enhebrar palabras nada sueltas en una aguja de tinta para remendar lo descosido a tiros que uno, a veces, se encuentra. Demasiados francotiradores que apuntan a tu cabeza. A nadie le interesa ser objetivo pero en algún momento, sin saber porqué, te sientes como pato de goma en una feria.

martes, 26 de agosto de 2025

Un suspiro de relato (4)

Anoche un desgarbado silencio premeditado se posó en su viejo sofá sin alevosía. No sé cómo entró en casa y cómo llegó hasta Gabriela.

Le rozó el hombro de tal manera que se estremeció. Su mirada sibilina se paseó por su cuerpo de arriba a abajo. Se sintió desnuda con tanto pudor que la vergüenza gruesa se apoderó de ella. No supo qué decirle al intrusivo silencio, estaba demacrado, algo confuso y parecía que llevaba mucho tiempo encerrado como si fuese un delito en medio de una tormenta de arena.

Notó aire frío y seco cerca de su rostro, se puso sobre su pecho y le apretó sin sutilezas. Todo en unos minutos, su verdad y la suya como dos viejos conocidos frente a frente, la del silencio deseando ser gigante como Goliat junto a la de su supuesto David?

No era tan fiero el rugido de este silencio como parecía, un grito venido a menos pero la en/cogió por sorpresa. Se marchó como vino sin darse cuenta. Uno de sus silencios se quedó con Gabriela, estaba más inquieto que de costumbre. Lo acarició y se durmió a su lado. Los otros desaparecieron. 

No sé si se llevó algo más aparte de su sosiego...solo quería dejarle claro que en un día se echan a perder años.

martes, 19 de agosto de 2025

Planté pensamientos y me salió esto

Tiemblan las flores en los jarrones sin agua, se rasgan la vestiduras quienes van desnudos, algunos pájaros tienen miedo a las alturas y la hierba se encoge de hombros con la lluvia.

Las luciérnagas se encienden como luces en el campo y algunas cigarras se quedan dormidas en las pajas del ojo ajeno mientras en la viga del otro, un hombre pierde su dignidad.

Ronronea el agua de la ducha a primera hora, se despierta su rutina hasta el desprendimiento. Huele a café a la altura del tercer escalón y hoy tu cabeza no está para la ira de nadie.

El atardecer de un abrazo parece el bostezo de una caricia, el jabón resbalando por tu piel, la despedida sin adiós en un tren de cercanías, el rubor de las primeras veces y de tus mejillas de noche.

Camina el paso de peatones y estos quietos lo miran,es un encuentro extraño, lo mismo que sucede al llegar a fin de mes, no es el cruzar el Rubicón pero casi.

Desde lo lejos alguien te saluda pero no lo conoces, tú respondes de la misma forma. Absurdo puede como que el granizo tirite de frío o como que los árboles crezcan en las nubes.

A veces sin colores, como si nada hubiese ocurrido, te hablan personas que te han hecho daño y desconoces el motivo de seguir ahí, secuestrada en el pasado, con el síndrome de Esto(es el)colmo. Lo cortés en in/ciertas ocasiones sí quita lo valiente. 

Naces para acabar siendo huérfano, nunca has tomado la alternativa no por una cuestión taurina, si no porque es peor. No sufre más un hijo que un padre o al revés, el dolor no se mira en una analítica de sangre y no existe la milagrosa dieta del cariño o el ayuno de éste para no sufrir y que bajen tus valores porque el egoísmo siempre permanece inalterable.

Creemos conocer la respuesta pero ni nos fijamos en la pregunta , pensamos que lo sabemos todo de todos,somos inquilinos en la piel de los demás como columnas de opinión con derecho a roce.

No es nada fácil sentir la tristeza como varices pe/n/sadas en tus piernas. No se puede afirmar de alguien que le pasó tal cosa porque era su talón de Aquiles, yo siempre tuve el talón de mis padres y prefiero pensar que un poco de la dulzura de mi madre y de la fuerza de voluntad de mi padre.

Al sufrimiento hay que tratarlo con cuidado ya sea de uno o ajeno como la diferencia entre caer en gracia y ser gracioso, al miedo le caí en gracia y no es nada gracioso. Hasta el mínimo detalle es importante y marca esa diferencia.

martes, 12 de agosto de 2025

Un motiv/arte expresionista

Araña hasta el recelo un leitmotiv si palpita cierto arte para sentir todo tanto. Una melodía que sube la escalera de caracol que duda ante la hierba y como lo hizo Romeo por Julieta, hasta la hiedra trepa por las paredes de fuera pese a que aún desconoce a quién amar o si llegará hasta el balcón si lo hubiera.

Pensad malditos, pensad y el corazón se desborda de latidos en vela.

El sexto sentido, el menos común de todos sería la razón certera como si fuera la flecha de Guillermo Tell según cuenta la leyenda.

La navaja de Ockham, la explicación más sencilla siempre es la más probable,la correcta.

Motivarte es meterte en un jardín con flores en primavera, plantar pensamientos y que florezcan. Un cielo con estrellas y un atardecer de batido de fresa. Respirar despacio y que el aire fresco te envuelva. Tu fondo de armario, una fiesta.

Leerte con una dedicatoria puesta. No eres un libro cualquiera, hay un relato en ti y quiero que te escuches de veras. No pareces un renglón vacío sin sesera,mas bien ese párrafo que relata una buena escena. No bajes tu telón ni dejes que te suban a la palestra.

El público ya hace tiempo que no es afable y tampoco se necesita ni siquiera que esté cerca. Los aplausos deben salir de tus manos y quien te vea desde el anfiteatro azul del cielo se enorgullezca. 

Arte para vivir con el leitmotiv de esa invisibilidad gruesa que te atrapa y no te suelta. No es un alud en medio de una tormenta y si fuera así... crea. Haz zumba con tus hijas en el salón, bizcocho con sus anécdotas, pinta de verdades sus alas y rellena huecos si existieran al escribir sobre lo que te apetezca. O como dicen ahora estar en tu prime en plan random o de chill, nada de rayarse.

Brinda con lirios si no hay un vino de nadie que venga. No todos los latidos de otros saben lo que te aprietan ciertos ruidos e inciertas reyertas.

El desconocido y el bandido que habitan en ti llevan bebiendo demasiado tiempo de tu intemperie desierta desde que desvalijaron tu diligencia,siempre tan dispuesta. Campan a sus anchas y tus lágrimas son secas, demasiado desnudas para este verano que pirómano quema,sin ningún pudor, sin que le caiga la cara de vergüenza.

La arena de tu reloj ya no cae lenta.

Soledad huérfana, vendimia de tristezas,un buen racimo de estas, miedos ebrios con enojo en sus huellas. No lo pienses, bórralo, échalo fuera. No eres tú la que tiene que estar en la cuneta.

Motiv/arte no debería bloque/arte de cobardes ni de palabras varadas en la buena historia que eras. Hay gigantes que nunca ganaron a la primera y no fueron ni un titular, solo al final como todos una esquela.

Luce tus mejores galas,un poco de Mujercitas,un mucho de Esplendor en la hierba, el Family Man y la Dama de las Camelias. Tuyos, míos y nuestros, Descalzos por el parque, Adivina quién viene a cenar, Algo para recordar... conviértete en comedia.

Ruge como leona de esta selva de asfalto en la que vivir parece siempre una empinada cuesta. Los que más te han querido te observan... confían en ti y en los pocos increíbles que te rodean. 

Y a los que te asedian, ni los mires, ni los oigas, so(m)bras son pero no eres su cena.

Baila bajo esas dos enormes estrellas que te dieron (la) vida, una muy dulce con una blusa roja y la otra delgada como ese silbido generoso que de pequeños escuchaban tus hermanos en la playa, todos juntos sobre la arena .

martes, 5 de agosto de 2025

Este verano me suena

Maúlla este calor enroscado... qué lentos, a veces de colores, son sus pasos de arena que araña y malherido quema.

Impávida amanece la playa, sin huellas de los momentos de ayer en su arena, sin sus castillos, sin rastro de niños que han jugado con ella, sin turistas con ocio en las venas. Pura quimera.

Cacarean los amores de verano, atardeceres únicos que murmuran y las ansiadas vacaciones que tararean. Hermoso tiempo y libre como el mar, Nino Bravo sonaba así al viajar en familia en agosto hacia Carballiño, el mejor sonido : el cosquilleo de la infancia.

Crecer ya es otro cantar...no de Mio Cid pero quizás un rebuzno o un rugido depende de nuestra naturaleza poca humana porque no siempre sabemos qué hacer con ese ocio después de la maratón vital a la que estamos acostumbrados. ¿Coincidencia que pongan el Tour en verano si llevamos todo el año pedaleando? Es verlos y te parece que ya has estado allí en el pelotón(de fusilamiento, si nos ponemos goyescos) pero en fiebrero o en ma(r)zo, sin maillot pero igual de apretado. 

Vuelvo a sonar...las bicicletas son para el verano y me acuerdo de la BH blanca en la que aprendí a "volar" de la mano de uno de mis hermanos en el barrio donde jugábamos de niños y el borboteo de las vacaciones después de terminar las clases en las calles se escuchaba claro y alto. Y desde las ventanas las madres gritaban los nombres de sus hijos...era hora de bañarse y cenar.

Ronronea el arroyo que hay en uno de tus cuadros...parece que se escucha hasta el vuelo del pájaro. El zumbido que viene de la chimenea ya no te parece ajeno. Pero aún los recuerdos que emanan de las fotos en esos marcos son tan mansos,tan quietos, olvidos enmarcados? Apenas los miras, son ya pasado, una fotografía más allá de la memoria por si esta se descuida. Quién diría que un día,solo un día puede desbar/atar muchos años.

Ulula el insomnio de la noche que arde, ese ocio tardío y a destiempo estival, q a(n)gosto se exhibe el mes si atardece unos minutos antes como bostezos de la sombra que cubre el césped.

Me hago respuestas para las que no hay preguntas, soluciono problemas que solo se plantean más allá de mi esquina del viento. Y pongo admiraciones para resaltar la belleza del silencio de un solo de jazz como si el estío acariciase un saxo.

Relinchan los delincuentes de poca monta,no como Babieca, esos que te acechan a plena luz de una vela/da condenada al acierto y es tan difícil acertar que no sé para que llevo fracasos en los bolsillos, comodines del absurdo quemado,cenizas ya del miedo y poco más.

Y grillan las redes asociales, el paripé del verano enlatado, fotos que no plasman nada porque solo las has posado, pasarela de zombis pijos o no, y no hablo de los influencers; quién se maquille para lucir su bikini, desconfía. Aquel que lo disfruta, entre risas y palabras,capta esos momentos en su retina sin desprendimiento. 

Ladran ciertos recuerdos como diría El Quijote a Sancho : señal que cabalgamos. Bastiagueiro a primera hora con un sol tímido que aún se despereza, íbamos para allí a jugar; mi padre a la pelota con mis hermanos mientras mi madre abría el bote azul de Nivea para pintarme de blanco para estar preparada para coger conchas juntas cerca de la orilla.

Luego a saltar las olas como chiquillos que éramos y en la mirada de nuestros padres la mejor instantánea del verano en la arena del tiempo,del buen tiempo que aún rezuma cálida la melodía por la piel morena de aquellos veranos a manos llenas.

jueves, 24 de julio de 2025

Más cuento que Calleja

Hace mucho tiempo viví cerca de la moraleja...de los cuentos y he sido hija de una gran princesa entre todas las princesas y de un príncipe blanquiazul. Ellos me buscaban sueños para dormirme y tuve una infancia de cuento. He sido una niña afortunada gracias a ellos.Dicho esto juguemos...

¿Os imagináis por un momento que Dorothy estuviese en el país de las maravillas con la reina de corazones y sus naipes persiguiéndola o celebrando un feliz no cumpleaños con el sombrerero loco,la liebre de Marzo y el lirón?

¿Y Alicia con la ayuda de la Bruja buena del Norte para encontrar la Ciudad Esmeralda en el Mago de Oz?

¿Y si el desnudo del emperador o el traje nuevo de Hamelín estuviesen esperando a la flautista de Caperucita Roja? ¿Y por qué no el patito con botas y el gato feo y al desastrecillo valiente le creciese la nariz y Pinocho como el cantante de los músicos de Bremen juntos con los tres cerditos de coro y el lobo feroz su manager?

Y si Ricitos de Oro fuese la de los siete enanitos y Blancanieves la de los tres osos.

Todo es posible...Pulgarcito como el soldadito de plomo y Hansel y Gretel y las siete cabritillas tentadas por la casita de chocolate.

La ratita presumida sería quien iba a visitar a su abuelita y trepó por las habichuelas mágicas o por la larga melena de la Cenicienta mientras Rapunzel tenía que aguantar a su madrastra y limpiaba las baldosas amarillas.

Y la Bella Durmiente, atención hay espóiler, se trataba de la Princesa y el guisante, tan sensible como para notar el dichoso guisante debajo de veinte colchones. Siento deciros que no se pinchó con la aguja de una rueca y sobra decir que no se durmió y ya puesta a imaginar Cuento de Navidad no fue en esa época si no en verano, el señor Scrooge hizo el agosto con un chiringuito que montó en la Costa del Sol.

Acaso el fueron felices y comieron perdices no podría cambiarse por de todo corazón se comieron un jamón...a costillas , diría mi madre.

Colorín colorado, haz lo que te dé la gana porque los cuentos pueden ser nuevamente inventados.

La imaginación como el hilo de una cometa en la infancia,solo hay que dejarla volar... Bibidi-Babidi-Bu!!! Ábrete Sésamo al nuevo Érase una vez de hoy. Cómo dicen en esta tierra: como cambiou o conto.

martes, 22 de julio de 2025

Las esquinas del mar

Me siento pez en el pasillo inmóvil de esta vida de adulta venida a menos con espinas de la tierra. Al nacer entras en su hall y todo está por descubrir. En la cocina el inmenso cariño de tu madre siempre bella y tierna a fuego lento, en el salón el abrazo único de tu padre admirable y en las habitaciones el cálido murmullo de diferentes edades de otros como tú. Era como aquel juego de Re/unidos Geyper,una gran familia en una sala de estar juntos mientras no solo desde la ventana podías contemplar el a/mar. 

Pesa y pisotea el tiempo al pasar y el hogar se convierte en un nada/r de recuerdos... Cómo se vende un hogar?! No se puede y te notas a/hogar porque ya no están, tus padres se tuvieron que marchar adónde los árboles crecen en las nubes y aquí solo quedan heridas las luces de su ciudad y salitre en el atalaya que empapa lo más elevado de la invisible tristeza, lo que araña tan a lo lejos, parece que no existe pero te agarra si la mente arrebolada está y a la deriva perecen tus ganas en las esquinas del mar. 

Gritan ateridos tus ojos llenos de oscuridad al tropezarse continuamente con ellas y con su contundente golpe de mentiras rocosas y de arenosa verdad.

Las sientes quizás porque bien no sabes nadar y el que bucea tanto todo, exhausto se queda o porque de niña tanta felicidad en tus manos había que ahora solo se te clava la certeza que esa hija ya no es tal mientras incisiva enferma tu atlántica soledad como sobredosis en las ausencias. 

viernes, 4 de julio de 2025

Algarabía del silencio

Apenas unos esbozos de ruido quedan, unos garabatos de jaleo negro sobre un blanco lienzo, un espacio entre líneas tan finas que con sutileza se quitan sus guantes indelebles de tinta.

Esas grietas que hay en las palabras son silencios que se estrechan, que no quieren irse, se deslizan y erizan la piel sobre la que se acomodan para vestirse más de silencio en su puesta de largo.

Están hechos a desmedida si la tristeza baña los miedos despacio, son unos sorbos como un mal trago de pana gruesa en pleno verano, de sedosa inquietud como ese alud que se siente que viene hacia uno con esa exquisita lentitud de cine mudo acelerado,del impugne terror como en el grito de Munch.


Respiran silencios hasta hacer el ridículo, la bofetada del maleducado mutismo,la deshora del pensamiento no dicho en esa gruta de silencios que resuenan húmedos,esa espada de Damocles que nos convierte en fugitivos de la incertidumbre. Ese mutis por el foro casi obsceno si se ponen las cosas feas. No es un súper poder la invisibilidad del silencio,solo señala que nos rasga el poco teatro de la intemperie.

Qué vulnerables algunos silencios...no como otros impávidos, incontestables en su amarga belleza o en su extremada delicadeza. Al silencio no se le debe dejar que te atrape demasiado si se trata de esa verborrea contenida a modo embalse,de estanque dorado venido a menos.

Los días fáciles parecen para romper silencios a diestro/s y con siniestros...y a zurdos sin desastres conocidos,con esa sensación de lenguaje ininteligible como zumbido confuso.

Dicen que hay silencios incómodos, otros que hablan y algunos en los que se cree que ha pasado un ángel.

Simplemente pueden pertenecer a personas que disfrutan del incordio de la palabra inapropiada y de pasearse desnudos sin pudor o de pellizcar el cielo con los dedos.

Cierto es que ángeles puede haber, pero ellos nos cuentan, nos vigilan sin atisbo de duda para deshacer la nada y hacer ganchillo con ella cuando vaciamos nuestra vida como quién recoge la ropa tendida, los platos de la mesa y la pena y así ponernos esa bufanda hermosa de silencios de colores en nuestro cuello para que la soga del ruido y la confusión desaparezca sin más...si otorgas no siempre callas,en todo "nicaso" en/callas como palabras varadas en una playa en la que existe el bullicio del ocioso y su sutil rencor aburrido. No toda la arena está cerca de la orilla ni toda ola se muere al llegar a esta.

Silencio de frambuesas bien helado para que saborees lo que tienes a tu lado o frambuesas de silencio de choco-late caliente para entrar en calor en nuestro invierno interior.

Qué tímida delicia es sentir ese silencio de mariposas blancas,una manera elocuente del rubor del amor,una verbena de luces en la que bailan cal(l)adas hasta los huesos de esos versos furtivos si a medianoche hacen temblar todos los silencios del mundo.