“ Me faltaron versos pero aprendí a sobrevivir con una estrella en cada mano, llevan calcetines puestos para no brillar tanto y en mis pies guantes que guardan los abrazos que quedan y es a ellos donde quiero volver, a darme cuenta que cada segundo es cierto si tú estás cerca y esa bailarina que enciende sus palabras al danzar en este planeta llamado nosotros donde se hace mínimo el silencio e incierto el ruido del miedo...solo hay que decirse: mira dentro.
Verdad es que hemos sobrevivido aunque no sé bien a qué, andábamos tan perdidos que las cosas sonaban a tristes, como lo de somos barcos varados, las que curiosamente se suelen olvidar dos besos después.
Se está haciendo tarde por el miedo a equivocarnos, nos sobraron precipicios...seis; por eso mi pequeño invierno parece que no queda nadie pero de algún modo tu mirada me hace grande y quiero verte alrededor aunque ni siquiera existas, justo al beso siguiente en el mundo genial de las cosas que dices...lo de dejar la puerta abierta, un corazón dormido, lo que se escucha cuando tiemblas, lo que no se puede escribir y lo de piedra, papel o tijera como jugar con un verso acabado y punto, así posiblemente se siente al dejarlo todo a un lado y lo que la lluvia nos enseña hasta los diciembres que escondí para que el frío no siempre acierte.
Sin embargo no podíamos ser agua, mujer que manda en el mar, tú eres la vida que das a quien quiera escuchar el secreto de las tortugas, extraordinario, fácil y mi única verdad: me pesan las alas pero veré la estrella antes que mis palabras quieran rendirse ante la lluvia en el cristal. Nunca olvides que los sueños están por todas partes, sueños pequeños, sueños grandes, también los que se sacan de un sombrero, solo hay que querer volar más allá del mar y más allá del miedo. Insisto, solo mira dentro".
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